Revisamos tu hipoteca actual
Tipo, diferencial, comisiones, vinculaciones y capital pendiente. Partimos de tu escritura y de tu último recibo.
Badalona · Girona · Granollers · Mataró
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Cambia de banco, no de casa
Si tus condiciones se han quedado atrás, cambiar de entidad puede reducir lo que pagas. Analizamos si en tu caso compensa.
Tu hipoteca, revisadaTipo, diferencial, comisiones y vinculaciones
Coste total a la vistaCon los gastos del cambio incluidos
Tú decidesNueva oferta o contraoferta de tu banco
Subrogación de acreedor
La subrogación de acreedor consiste en trasladar tu hipoteca de tu banco actual a otro que te ofrece mejores condiciones. La deuda es la misma; cambia quién te la presta y, con ello, el tipo de interés y otras condiciones del préstamo. No necesitas el permiso de tu banco para hacerlo.
Es distinta de la subrogación de deudor, que ocurre cuando compras una vivienda y asumes la hipoteca que tenía el vendedor o el promotor. Si estás en ese caso, también podemos ayudarte a valorar si esa hipoteca te conviene o es mejor pedir una nueva.
Si te reconoces en alguna, conviene hacer números.
Un tipo que se ha quedado atrásTu diferencial o tu tipo fijo es claramente peor que lo que hoy ofrece el mercado a perfiles como el tuyo.
Pasar a fijo o mixtoTienes una hipoteca variable y quieres pasar a un tipo fijo o mixto para ganar estabilidad.
Mucho camino por delanteTe queda bastante capital y bastantes años por delante: cuanto mayor es la deuda pendiente, más pesa cualquier mejora.
Vinculaciones que ya no quieresTu hipoteca te obliga a mantener productos vinculados que ya no te interesan.

Un derecho tuyo
La subrogación de acreedor es un derecho del cliente y no requiere el consentimiento del banco actual. Comparamos lo que pagarás con tu hipoteca actual frente a las ofertas, incluidos los gastos del cambio.
Tu banco puede reaccionar con una mejora de condiciones para que te quedes. La analizamos con el mismo criterio y tú eliges: aceptar la contraoferta o seguir adelante con el cambio.
Eso es una novación. Comparamos ambos caminos en la guía subrogación y novación: diferencias y en nuestro servicio para mejorar tu hipoteca.
Nuestra metodología
Partimos de tu escritura y de tu último recibo, y negociamos por los dos lados.
Tipo, diferencial, comisiones, vinculaciones y capital pendiente. Partimos de tu escritura y de tu último recibo.
Comparamos lo que pagarás con tu hipoteca actual frente a las ofertas, incluidos los gastos del cambio.
Buscamos ofertas por escrito de bancos interesados en tu perfil.
Tu banco puede reaccionar con una mejora. La analizamos con el mismo criterio y tú eliges.
El proceso, paso a paso
Del análisis de tu hipoteca a la firma en notaría, sabiendo en cada momento en qué punto está.
Estudiamos tu hipoteca y tu situación actual de ingresos y deudas.
Solicitamos propuestas a otras entidades y las comparamos por coste total.
El nuevo banco tasa la vivienda, te entrega la documentación precontractual y comunica su oferta a tu banco actual.
Tu banco puede proponerte una mejora de condiciones. Decides con cuál te quedas.
Si sigues adelante, firmas la subrogación en notaría tras el plazo legal de reflexión.
Antes de decidir
Desde la Ley 5/2019, reguladora de los contratos de crédito inmobiliario, el reparto de gastos en la subrogación es similar al de una hipoteca nueva.
Normalmente a tu cargo, salvo que el nuevo banco la asuma.
Corresponden al banco.
De tu banco actual: solo si figura en tu escritura, y con los límites máximos que fija la ley, que dependen de si tu hipoteca es fija o variable y de su antigüedad.
Revisamos tu escritura para decirte exactamente qué comisión te aplicaría.
Lo mismo que en una hipoteca nueva: el banco analiza tu situación actual, no la que tenías cuando firmaste.
Tus otras deudas frente a tus ingresos.
Haber pagado tu hipoteca puntualmente es tu mejor carta de presentación.
El nuevo banco tasa la vivienda.

Con tu escritura y tu último recibo calculamos si el cambio compensa, con todos sus gastos.
Revisar mi hipotecaResolvemos tus dudas
Plazos, contraofertas y vinculaciones: lo que más nos preguntan antes de cambiar de banco.
No. La subrogación de acreedor es un derecho del cliente y no requiere el consentimiento del banco actual. Lo que sí puede hacer tu banco es ofrecerte una mejora de condiciones para que te quedes, mediante una novación. La decisión final es tuya: puedes aceptar la contraoferta o seguir adelante con el cambio.
Suele llevar varias semanas. Hay que contar con el estudio del nuevo banco, la tasación, la emisión de la oferta vinculante, el plazo para que tu entidad actual responda y el periodo legal de reflexión antes de firmar en notaría. Tener la documentación preparada desde el inicio acorta los tiempos.
En la subrogación se pueden modificar el tipo de interés y el plazo, entre otras condiciones. Ampliar el capital es una operación distinta que suele requerir una novación posterior o una nueva hipoteca, con otro tratamiento de gastos. Si necesitas liquidez, lo planteamos desde el principio para elegir la vía adecuada.
Muchas ofertas incluyen bonificaciones del tipo de interés a cambio de domiciliar la nómina o contratar seguros. Son opcionales: siempre existe un tipo sin bonificar. Al comparar ofertas valoramos cuánto cuestan esas vinculaciones para ver si la bonificación compensa de verdad.
El nuevo banco analizará tu situación actual, no la que tenías cuando firmaste. Si tus ingresos han bajado o tu contrato es menos estable, puede ser más difícil. En ese caso, negociar una novación con tu banco actual puede ser el camino más realista.

Hablemos de tu hipoteca
Envíanos los datos básicos de tu hipoteca y lo calculamos contigo.
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